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function updateHeaderHeight() {
        // Get the height of #brx-header
        const headerHeight = document.querySelector('#brx-header').offsetHeight;
          
        // Store the height in the CSS custom property --header-height
        document.documentElement.style.setProperty('--brxw-header-height', headerHeight + 'px');
    }

    // Execute the function as soon as the document is ready
    document.addEventListener('DOMContentLoaded', function() {
        updateHeaderHeight();  // Initial update of header height when the document is ready

        // Update the header height on window resize and orientation change
        window.addEventListener('resize', updateHeaderHeight);
        window.addEventListener('orientationchange', updateHeaderHeight);
});

hola

Claro, aquí tienes una historia corta:


El Eco del Bosque Silencioso

En un pequeño pueblo rodeado de montañas en Amazonas, había un bosque del que todos hablaban en voz baja. No porque fuera hermoso, sino porque, según los ancianos, el bosque “respondía” cuando alguien entraba con malas intenciones.

Un joven llamado Mateo no creía en esas historias. Un día, decidió entrar al bosque para demostrar que todo era un mito. Llevaba su mochila, su celular y una linterna.

Al principio todo era normal: árboles altos, pájaros cantando y el suelo cubierto de hojas secas. Pero mientras más avanzaba, el sonido del bosque empezó a cambiar… los pájaros dejaron de cantar.

Mateo encendió su celular para grabar, pero la señal desapareció de repente. Rió nervioso.

—Solo es un bosque —dijo para sí mismo.

De pronto, escuchó un susurro detrás de él. Se giró rápido… no había nadie.

Siguió caminando, pero ahora los árboles parecían más cercanos, como si lo observaran. El viento comenzó a soplar fuerte, aunque no había nubes.

Entonces escuchó su nombre:

—“Ma…teo…”

Se quedó helado. Esa voz no era de una persona cercana. Era como si el bosque mismo hablara.

Corrió sin mirar atrás. Las ramas parecían moverse para abrirle paso, como guiándolo… o atrapándolo.

Cuando finalmente salió del bosque, cayó al suelo agotado. Volvió a mirar atrás.

El bosque estaba en silencio otra vez.

Pero en su grabación del celular… se escuchaba claramente una última frase:

—“No vuelvas.”

Desde ese día, Mateo nunca volvió a entrar. Y cada vez que pasa cerca del bosque, jura escuchar su nombre entre el viento.


Si quieres, puedo hacerla más larga, con terror más fuerte, o tipo anime o Dragon Ball estilo aventura.

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